Louise Thérèse de Montaignac (1820-1885) Fundadora del Instituto

Nacimiento de su vocación en familia

Nacida el 14 de mayo de 1820, Louise Thérèse de Montaignac creció en una familia profundamente cristiana y unida. Niña sensible, se dejó conmover por la contemplación del pesebre en Navidad.

“Comprendí este misterio de un Dios niño, pobre, sufriente…” L.T.M

Educada por su tía, Madame de Raffin, vivió con esta madrina creyente e involucrada en la sociedad de su época, quien se convirtió en su modelo.

Joven entusiasta, descubrió los escritos de Santa Teresa de Ávila. Le tomó gusto a la oración de los salmos, a la contemplación y a la adoración del Santísimo Sacramento. Su tía le dio a conocer el voto al Sagrado Corazón que ella misma pronunciaría el 8 de septiembre de 1843. Fue para ella un acto fundacional.

Una herencia poco común

Madame de Raffin percibió los riesgos del materialismo naciente, de la indiferencia religiosa y del crecimiento del individualismo que estaban afectando la estructura familiar. Elaboró un proyecto de asociación de mujeres influyentes que se comprometían a difundir el Amor del Corazón de Jesús a su alrededor mediante el voto al Sagrado Corazón.

Tras el fallecimiento de su tía, Louise Thérèse renunció a entrar en el Carmelo para asumir plenamente la realización de este ambicioso proyecto.

Una mujer de fe y acción

En 1848, Louise Thérèse se trasladó a Montluçon, donde se embarcó en un apostolado incansable: abrió un orfanato, se comprometió con la congregación de las Hijas de María, organizó el catecismo para jóvenes desfavorecidos e impartió retiros para familias de obreros. Fundó la obra de las iglesias pobres, instauró la Adoración Reparadora y mandó edificar, de 1862 a 1864, una capilla consagrada al Amor del Corazón de Jesús. Creó la Obra de los Samueles para la formación de jóvenes en preparación para el seminario menor.

Nombrada Secretaria General del Apostolado de la Oración en 1875, Louise Thérèse mantuvo una importante correspondencia con sus miembros en Francia y en el mundo.

Afectada por una tuberculosis ósea, intentó aliviar su dolencia con curas termales. Entabló amistad con mujeres que desempeñarían un papel primordial en el desarrollo de sus obras, las cuales se extendieron por la Diócesis de Moulins y otras regiones.

En 1874, nació la Pía Unión de las Oblatas del Sagrado Corazón; sus primeras reglas de vida fueron aprobadas por el obispo de Moulins. Louise Thérèse, elegida Superiora General, continuó la redacción de las Constituciones. Verdadera guía espiritual, supo adaptar la formación de las primeras Oblatas en función de su estado de vida y de sus carismas. Intercambió numerosas cartas con sus colaboradoras y abrió rápidamente nuevas casas en París, Montélimar, Lyon y Paray-le-Monial.

Louise Thérèse vibraba con los acontecimientos del mundo y leía diariamente los periódicos, manteniéndose atenta a los signos de los tiempos. En sus luchas, no cesaba de reafirmar su amor por Cristo y su apego a la Iglesia universal. Tras un tiempo de grandes sufrimientos y de unión a la Pasión del Señor, falleció el 27 de junio de 1885 en Montluçon.

Louise Thérèse fue proclamada “Beata” por el Papa Juan Pablo II en Roma el 4 de noviembre de 1990. La Iglesia reconoce en ella “el modelo de una fe profundamente vivida y activa”.

Instituto de las Oblatas del Corazón de Jesús

Louise Thérèse no cesó de dar a conocer y amar el Corazón de Jesús.

Intentó unirse a varias congregaciones religiosas a las que trató de afiliarse: la Adoración Reparadora de Marie Thérèse Dubouché, las Religiosas del Sagrado Corazón de la Madre Sophie Barrat y los Misioneros del Sagrado Corazón de Issoudun. Pero tuvo que rendirse a la evidencia de que se trataba de un proyecto demasiado singular para encajar en un modelo ya existente.

La Asociación de mujeres cristianas unidas por la devoción al Sagrado Corazón en torno a Louise Thérèse de Montaignac obtuvo su autonomía en 1874.

Adoptó el nombre de Pía Unión de las Oblatas del Sagrado Corazón y vivió según reglas aprobadas por el obispo de Moulins. (N. del E.: “Pía Unión”, término canónico para un Instituto en formación). Se componía de algunas Oblatas que vivían en Casa y, sobre todo, de Oblatas que vivían solas o en familia.

El Capítulo de 1880 eligió a Louise Thérèse Superiora General

Louise Thérèse solicitó al Papa León XIII el reconocimiento de la Pía Unión de las Oblatas del Sagrado Corazón. Se concedió un breve “laudatorio” (decreto de alabanza sobre la oportunidad del Instituto) en 1881.

En 1895, Roma reconoció la Congregación de las Oblatas del Sagrado Corazón.

Desde finales del siglo XIX (Cf. Separación de la Iglesia y el Estado), Oblatas Docentes partieron a fundar escuelas y colegios en América Central y en Polonia.

El Concilio Vaticano II pidió a los Religiosos que se renovaran y volvieran a las intuiciones originales de su fundador o fundadora.

Este trabajo de “aggiornamento” (retorno a las fuentes) realizado por el conjunto de sus miembros, el Instituto de las Oblatas del Corazón de Jesús comprende entonces oficialmente a las Oblatas Religiosas y a las Oblatas Seculares.*

Redefinida en 1982 y aprobada por Roma, “la Oblación al Corazón de Jesús reúne en el Instituto a Religiosas, Seculares, Afiliadas y Parejas Afiliadas para una misma misión.”

La celebración del Centenario de la muerte de Louise Thérèse en 1985 y su Beatificación en 1990 suscitaron un renuevo de las vocaciones de Oblatas Afiliadas y de Parejas Afiliadas, con una nueva redacción de sus Orientaciones de vida.

Hoy el Instituto continúa su misión respondiendo a nuevas llamadas en todo el mundo.