La proximidad vivida y el anuncio explícito del Evangelio son característicos de la vocación de Oblata u Oblato. En el corazón de una vida sencilla y ordinaria, cada persona, sea cual sea su situación, está llamada a servir a los demás en cualquier lugar.

“Nuestra misión es unir” L.T.M

Hoy como ayer, la misión se recibe, la misión se transmite.

El espíritu misionero

El Espíritu que nos anima nos da la audacia de responder libremente a los desafíos del mundo y a las llamadas de la Iglesia de hoy.

“Disponibles para la Iglesia servidora y pobre, queremos estar en el corazón del mundo como testigos del amor, dar a conocer a los hombres al Dios de toda ternura” según el Libro de Vida OCJ.

Fundación fuera de Francia

El Instituto se ha implantado en diversos países en respuesta a peticiones o necesidades relacionadas con la devoción al Sagrado Corazón.

En la mayoría de los continentes, las Oblatas dan a conocer el Amor de Dios a través de la enseñanza, los cuidados, la pastoral, el servicio a los pobres, etc.

“No solo mediante la oración y nuestra unión con nuestro Señor, sino mediante un apostolado activo.” L.T.M