Presenta un aspecto particular por lo que representa y por su decoración. La piedra del altar tiene tres arcos trilobulados en la parte frontal. El del centro alberga el Cordero Pascual, que simboliza el sacrificio vivido por Cristo como ofrenda (Oblación). Así recuerda la vigilia de Navidad de 1836, cuando Camille de Berthier, al salir de misa con su amiga Louise Thérèse, le dijo:

«Las vírgenes siguen al Cordero adondequiera que vaya». Ap 14,4

Este acontecimiento marcará profundamente la vida de esta.

Encima de los arcos trilobulados están representados los cuatro evangelistas en su forma simbólica:

El león :
Símbolo de San Marcos

El toro :
Símbolo de San Lucas

El hombre :
Símbolo de San Mateo

El águila :
Símbolo de San Juan