JESÚS, mi divino Maestro,

Dadme para oraros

un corazón según vuestro Corazón…

El amor es la vida de vuestro Corazón,

haced que el amor sea la vida del mío,

que dirija mis pensamientos, mis deseos, mis acciones.

El amor me ha abierto vuestro Corazón,

para que, contemplando las virtudes de las que es la fuente, el modelo y el motivo,

¡las imite por amor!…

¡Ah! Haced que, en efecto, el amor trabaje en mi corazón en esta imitación,

que me introduzca en el vuestro,

que el amor me mantenga en él, que el amor me fortalezca en él y me haga siempre más agradable a vuestros ojos;

que el amor, finalmente, os consagre en él mi último suspiro.

Así sea.

Louise-Thérèse de MONTAIGNAC

Para saber más

  • Mi Madre… Santa Teresa

  • Oblación

  • Oh Jesús, Vida eterna…